El terroir del té. Las curiosidades del terreno del té

Lo mismo que sucede con el vino, cada té tiene su propio carácter, incluso tés de la misma variedad difieren en sabor de una región a otra. Esto es provocado por la variación en lo conocido como terroir ó ecosistema en el que crece la planta del té, así como en las condiciones de la región en la que se encuentra el terreno.

Las condiciones en las que crece la planta del té influyen de manera decisiva en su desarrollo, calidad, carácter, aroma, sabor, etc… Los factores naturales como la altitud, el suelo y las condiciones climáticas, condicionan el sabor y el carácter de las hojas, así como la cantidad de vitaminas, minerales y otros componentes que se hallan en el interior de la planta.

Aunque los cultivadores de té confíen en que en el entorno haya bastantes elementos constantes para controlar la cosecha cada año, nada en la naturaleza está predeterminado. El clima extremo, la lluvia escasa y el suelo pobre pueden afectar drásticamente al crecimiento y en último término todas las decisiones que se tomen en relación a como se procesarán las hojas para su posterior consumo.

Algunos elementos importantes en relación al terreno son:

1. Latitud y altitud

Donde mejor funciona el té es en las zonas subtropicales, entre 40 grados N y 30 grados S de latitud respecto al ecuador, que no son ni muy frías ni muy secas. Algunos países productores de té están situados en el ecuador, pero como el té se cultiva en las tierras altas, están a temperaturas que son bastantes frías para que la planta prospere.

2. Cultivo en laderas

Las plantas cultivadas en laderas se benefician de un buen drenaje. En un suelo empapado de agua morirían.

3. Elevación

El té puede cultivarse a una altitud de entre 125 m y 2450 m sobre el nivel del mar. La altitud óptima para la planta del té es de unos 2000 m, donde las temperaturas son más fresas y las horas de sol menores que en altitudes inferiores a 2000 m.

4. Suelo

El suelo esponjoso y ácido (pH 4,5 – 5,5), con una capa de compuestos orgánicos, es el mejor para la planta del té. Un suelo arcilloso compacto inhibiría el crecimiento de la raíz principal de la planta.  

5. Clima

La cantidad de lluvia, la velocidad y dirección del viento y la fluctuación de las temperaturas son elementos cruciales que pueden ser los factores decisivos para el crecimiento sano y fuerte de la planta del té.

6. Exposición al sol

Las plantaciones de té prosperan adecuadamente cuando pueden beneficiarse de los rayos del sol cinco o más horas al día.

7. Lluvia

Las plantas de té necesitan una pluviometría mínima de 1500 mm anuales. Demasiada lluvia es perjudicial, pues el arbusto de té requiere un periodo de sequía de 2 – 4 meses al año a fin de que sus sistemas interiores se renueven antes de que el ciclo de crecimiento se reinicie.

8. Nubes

Las nubes son necesarias para la planta del té porque regulan la exposición a la luz solar.

9. Niebla

Las plantas de té se benefician de la niebla, pues produce vaho así como la necesaria protección frente al sol.

Como ves, son múltiples los factores que influyen para que finalmente pueda darse una cosecha extraordinaria. Infinidad de detalles son importantes y además inciden para dotar a cada una de las variedades de té de sus peculiares matices.

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