La importancia del ecosistema en el té

Del mismo modo que sucede con el vino, cada té tiene su propio carácter. Incluso tés de la misma variedad difieren en sabor de una región a otra. Esto es provocado por la variación en las condiciones en que interactuar diferentes elementos, conocidos como terroir ó ecosistema, en el que crece la planta del té.

Las condiciones en las que crece la planta del té influyen de manera decisiva en su desarrollo, calidad, carácter, aroma, sabor, etc… Los factores naturales como la altitud, el tipo de suelo y las condiciones climáticas, condicionan el sabor y el carácter de las hojas, así como la cantidad de vitaminas, minerales u otro componentes que se hallan en el interior de la planta.

Aunque los cultivadores de té hacen todo lo posible para controlar todos estos elementos, siempre existe un elemento de azar ya que nada en la naturaleza está predeterminado. El clima extremo, la lluvia escasa y el suelo pobre pueden afectar drásticamente al crecimiento y, en el último término, hacen inviable un cultivo rentable de la planta. Así pues, veamos a continuación los elementos fundamentales a tener en cuenta:

Latitud y altitud

Donde mejor funciona el té es en las zonas subtropicales, entre 40 grados Norte y 30 grados Sur de latitud respecto al ecuador, que no son ni excesivamente frías ni muy secas. Algunos países productos de té están situados en el ecuador pero como el té se cultiva en las tierras altas, las temperaturas en el lugar de cultivo son bastantes frías permitiendo que la planta prospere.

Cultivo en laderas

Las plantas cultivadas en laderas se benefician de un buen drenaje. En un suelo empapado de agua morirían.

Elevación

El té puede cultivarse a una altitud entre 125 m y 2450 m sobre el nivel del mar. La altitud óptima para la planta del té es de unos 2000 m, donde las temperaturas son más frescas y las horas de sol menores que en altitudes inferiores a 2000 m.

Suelo

El suelo esponjoso y ácido (pH 4,5 – 5,5), con una capa de compuestos orgánicos, es el mejor para la planta del té. Un suelo arcilloso compacto inhibiría el crecimiento de la raíz principal de la planta.

Clima

La cantidad de lluvia, la velocidad y dirección del viento y la fluctuación de las temperaturas son elementos cruciales que pueden ser los factores decisivos para el crecimiento sano y fuerte de la planta del té.

Exposición al sol

Las plantaciones de té prosperan adecuadamente cuando pueden tomar el sol 5 o más horas al día. Lluvia Las plantas de té necesitan una pluviometría mínima de 1500 mm anuales. Demasiada lluvia es perjudicial, pues el arbusto de té requiere un periodo de sequía de 2 – 4 meses al año a fin de que sus sistemas interiores se renueven antes de que el ciclo de crecimiento se reinície.

Nubes

Las nubes son necesarias para la planta del té porque regulan la exposición a la luz solar, evitando que ésta sea excesiva.

Niebla

Las plantas de té se benefician de la niebla, pues produce vaho así como la necesaria protección frente al sol.

Como ves, han de darse toda una serie de características para que un ecosistema se convierta en óptimo para el cultivo del té. Cuando todos estos elementos se combinan adecuadamente, junto con un proceso de elaboración cuidado, se produce el “milagro” de poder saborear una cosecha extraordinaria, llena de matices y con un sabor excepcional.

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