La planta del té, Camellia Sinensis

Camellia Sinensis

En el mundo se consume una enorme variedad de tipos de té, y todos ellos a pesar de ser muy diferentes en su aspecto, sabor y color, proceden de las hojas de una misma planta: La Camellia sinensis.

La planta tiene dos variedades principales, y una tercera menos conocida.

La variedad Camellia sinensis var. sinensis, produce tés con sabores que van desde lo brillante a lo fresco y malteado. Es una planta de hojas pequeñas, adecuada para los climas fríos y con neblinas, como el que se da en las elevaciones de las regiones montañosas de China, Taiwán y Japón. Si no intervienen factores externos, esta variedad puede alcanzar los 6 metros de altura.

La segunda variedad es la Camellia sinensis var. assamica.  Es una planta de hojas más grandes que crece en climas tropicales como la India y Kenia. Sus hojas pueden alcanzar unos 20 centímetros de longitud y, en estado salvaje en la naturaleza puede llegar a alcanzar una altura de 15 metros. Esta variedad produce tés con sabores que van desde lo suave y herbáceo hasta lo enérgico y malteado.

Una tercera variedad muy poco conocida es la llamada  Camellia sinensis var.cambodiensis.

 

Las variedades de cultivo: el carácter de la camellia Sinensis

Una de las características de la planta del té es la capacidad para adaptarse a las condiciones naturales ambientales de la región donde se cultiva. Las diferentes variedades de cultivo suelen ser un factor diferencial muy importante, que aporta rasgos distintivos a las producciones de cada área concreta. De ahí la enorme variedad de diferentes tés dentro de cada una de las diferentes tipologías. Plantas de la misma variedad producirán tés con matices muy distintos dependiendo de la zona en la que crezcan y de los cuidados que reciban.

Como  resultado de la mano del hombre, así como de incidentes naturales, actualmente existen más de 500 variedades de la planta del té. Esta enorme variedad es lo que aporta la enorme riqueza de matices y de opciones a la hora de disfrutar de una taza de te. Algunas de esas variedades son enormemente cotizadas por su escasa producción unida a su altísima calidad.

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